Aunque usted todavía ve a su hijo o hija de cuatro o cinco años como su pequeño consentido, los niños a esta edad ya se sienten “grandes” y es muy probable que incluso empiecen a mostrar destellos de los adultos en los que algún día se convertirán. Una parte fundamental de este crecimiento e independencia es que empiezan a presumir sus nuevas habilidades lingüísticas, ya que han aprendido que el lenguaje es una herramienta clave para sentirse y parecer más grandes.
Este es, por supuesto, un paso maravilloso y bienvenido en el camino hacia el dominio del lenguaje, pero también puede llevar a desvíos inesperados hacia cosas no tan agradables, como decir pequeñas mentiras, insultar a otras personas o incluso repetir groserías que han escuchado por ahí (aunque seguramente no de usted). A esta edad, estos episodios suelen resultar más graciosos que preocupantes, pero incluso cuando ponen a prueba su paciencia, recuerde que las pequeñas mentiras y las malas palabras también reflejan desarrollo y crecimiento, a su manera un tanto extraña.
Creciendo hacia oraciones más largas y complejas
Así como sus cuerpos crecen rápidamente, los niños de cuatro y cinco años también están ampliando su vocabulario y sus oraciones. Empiezan a experimentar con ideas más abstractas, como las estructuras de “si… entonces…”, y poco a poco aprenden a usar algunos verbos o sustantivos irregulares (aunque probablemente no todos). Este proceso lleva tiempo, así que aunque a usted le alegre escuchar que su hijo por fin dice “corrió” en lugar de “corríó”, no se desanime cuando después diga algo como “los dientos” en vez de “los dientes”.
Otro marcador lingüístico común a esta edad es el uso cada vez mayor de conjunciones y oraciones compuestas. Los niños en esta etapa suelen estar tan entusiasmados con su creciente capacidad para expresarse que terminan diciendo oraciones interminables como: “me dieron un juguete y era un carro y era azul y me gusta el azul…”. Sonría, asienta con la cabeza y siéntase orgulloso del pequeño parlanchín en el que se está convirtiendo.
Historias, historias y más historias
Aunque a los niños de todas las edades les encantan las historias, esta es una etapa en la que ya comprenden suficientes palabras como para disfrutar de una amplia variedad de relatos en libros, programas y hasta películas infantiles. También comienzan a perfeccionar sus propias habilidades para contar historias, y pueden sorprenderlo con personajes graciosos, cuentos de miedo y, por supuesto, muchas aventuras imaginarias en las que ellos son los protagonistas.
Aunque la mayoría de los niños aún no sabe leer a esta edad, puede que empiecen a reconocer letras, como la primera letra de su nombre. Es buena idea fomentar esto durante la hora del cuento antes de dormir o cuando usted vea letras en anuncios o letreros durante la rutina diaria. Puede incorporar pequeños juegos con letras en la lectura, como “busca la S” o la letra que más le llame la atención a su hijo.
Previniendo posibles dificultades
Aunque los errores gramaticales y de pronunciación siguen siendo completamente normales entre los cuatro y cinco años, esta es una edad en la que padres, profesionales de la salud y educadores ya pueden identificar y diagnosticar dificultades más importantes relacionadas con el lenguaje, como problemas auditivos, tartamudeo o ceceo. Aunque esto puede preocupar a los padres, en realidad es una ventaja detectar estas situaciones a esta edad, ya que los especialistas en lenguaje suelen tener mucho éxito trabajando con niños de este grupo.
Si algo de lo que escucha —o deja de escuchar— le genera inquietud, no dude en hablar primero con la guardería o la escuela de su hijo y luego consultar con su médico de cabecera. Nadie espera un habla perfecta a esta edad (y escuchar a un grupo de niños de la misma edad lo confirmará), pero este es un momento en el que ya pueden identificarse problemas reales y tratables, y atenderlos de manera oportuna.
Reflexiones finales y cómo ayudar a los niños a continuar su camino lingüístico
La edad de cuatro a cinco años es emocionante porque, además de que los niños producen y comprenden cada vez más lenguaje, su forma de hablar aún es flexible, lo que permite corregir errores y ayudarlos a afinar sus habilidades de expresión. A diferencia de los adultos, los niños suelen superar los errores al hablar sin mayor preocupación, lo que les permite avanzar más rápido en su proceso de adquisición del lenguaje.
Como padre, madre o cuidador, usted debe guiarlos siempre que sea posible, de manera amable y alentadora en la mayoría de los casos, aunque quizá un poco más firme cuando se trata de malas palabras u otras conductas similares. También es importante asegurarse de que tengan acceso a una variedad de libros con ilustraciones, libros infantiles y otros recursos, y evitar caer en el hábito de dejarlos demasiado tiempo frente a la tableta o el televisor. A esta edad, a los niños suelen encantarles los programas y caricaturas, pero es importante ser cuidadoso con el contenido y el tiempo que pasan frente a la pantalla. Siempre que sea posible, véalos junto con ellos para poder conversar sobre lo que están viendo y escuchando, y así convertirlo en una experiencia más educativa.
Habrá tropiezos en el camino y muchos retos por delante en su desarrollo lingüístico, especialmente con la lectura y las exigencias escolares que ya se aproximan. Sin embargo, a estas alturas usted ya tiene una buena idea de dónde se encuentra su hijo y de cómo puede apoyarlo mientras continúa su increíble camino hacia el dominio del lenguaje.
