¿Largo significa large? Actualmente quiere decir actually, ¿no? ¿Y librería? Tiene que ser library.

Quien sepa inglés, o lo haya estudiado el tiempo suficiente, sabe que no acierta ninguna. En inglés, largo es long; actualmente puede traducirse por currently, y una librería es una bookstore. Estas palabras no pretenden engañar a nadie. Aun así, si fueran personas, merecerían el nombre de falsos amigos: primero ilusionan y luego resultan ser otra cosa.

De ahí el término que usan los lingüistas. Los falsos amigos son palabras de dos idiomas que se parecen en la forma o en el sonido, pero no significan lo mismo. La expresión se remonta a 1928, año en que Maxime Koessler y Jules Derocquigny publicaron en París una guía para ayudar a los traductores franceses, llamando a estas palabras «traiciones» del vocabulario inglés. El nombre tuvo éxito, y el inglés lo adoptó como false friends.

Que el inglés y el español compartan tantos tiene una explicación histórica: aunque el inglés es un idioma germánico, incorporó muchísimo vocabulario del latín, la misma fuente de la que procede el español. Con los siglos, esas palabras comunes fueron cambiando por separado en cada idioma, y algunos significados se alejaron tanto que hoy nadie los relacionaría.

Uno de los ejemplos más graciosos es el de embarazada y su parecido inglés, embarrassed («avergonzado»). Las dos vienen de baraça, una palabra portuguesa del siglo XIII que significaba «lazo, cordón o cuerda». Embaraçar era «enredar a alguien en una soga», y por eso el español del siglo XIV lo usaba para decir «impedir, estorbar u obstaculizar». Pero la palabra siguió viajando. Llegó al italiano como imbarazzo y después al francés como embarrasser, transformándose un poco en cada parada. En el siglo XVII pasó del francés al inglés como embarrassed, que significaba «perplejo»: el obstáculo se había trasladado a la mente, porque quien está así se queda atascado y no ve cómo seguir. Hacia el siglo XIX, el sentido inglés se había ido desplazando de ese desconcierto a un sentimiento afín, lo que hoy se conoce como embarrassment, la vergüenza.

En español, la palabra tomó otro camino. Se fue hacia los estados físicos más que hacia los sentimientos. En el siglo XVI, embarazado fue ampliando su sentido más allá de «impedido o estorbado para hacer algo» y pasó a abarcar otras situaciones que limitan a una persona de manera parecida, como esperar un hijo, que complica las actividades de todos los días. Aun así, en español sobrevive algo de la lógica inglesa: lo embarazoso es lo que da vergüenza, lo embarrassing.

Eso sí, no todos los falsos amigos engañan por igual. El lingüista Pedro José Chamizo Domínguez, autor de uno de los estudios teóricos más completos sobre el tema, los divide en totales y parciales. Los primeros no comparten ningún significado: éxito (success) no tiene nada que ver con exit, que es «salida». Los segundos coinciden en algunas acepciones y se separan en otras. Asistir corresponde a assist cuando significa ayudar a alguien, pero asistir a clase es attend class.

Los parciales son los más traicioneros justamente porque la equivalencia funciona muchas veces, como pasa con embarrassing y embarazoso. Uno acierta una y otra vez, va ganando confianza y, cuando por fin da con un contexto en el que deja de servir, no salta ninguna alarma.

Por desgracia, tener fluidez en el otro idioma no siempre protege de los falsos amigos. En los experimentos, los bilingües reconocen más rápido las palabras que tienen la misma forma y el mismo significado en ambos idiomas. Con las que comparten la forma pero significan otra cosa, esa ventaja no aparece. La mayoría de los investigadores lo interpreta como señal de que el cerebro bilingüe no apaga un idioma mientras usa el otro. Los dos significados se activan a la vez, compitiendo entre sí.

Los falsos amigos también pueden acabar siendo amigos de verdad. En español, bizarro significa tradicionalmente «valiente» o «gallardo». La Real Academia Española señala en su Diccionario panhispánico de dudas que usar bizarro con el sentido de «raro» es un calco del inglés o del francés bizarre, es decir, un significado tomado de otro idioma. Añade que este uso se ha extendido tanto que ya no lo considera incorrecto. En cambio, sigue poniéndole reparos a realizar en el sentido de «darse cuenta», copiado del inglés realize. En el español estándar, realizar es «llevar a cabo». Por su parte, la Academia Mexicana de la Lengua desaconseja usar aplicar en lugar de solicitar (apply for), aunque admite que es un uso bien formado.

Las palabras que se parecen no van a desaparecer. Tal vez, en lugar de verlas como un problema, se les pueda sacar partido. El lenguaje no se usa solo para comunicarse con claridad. También sirve para expresarse y para jugar, y ahí es donde los falsos amigos se ganan su lugar: en la literatura y en los chistes, donde quien escribe crea dobles sentidos a propósito.

Los falsos amigos son incómodos, molestos y embarazosos, pero está en manos de cada uno soltarse de las cuerdas con que sus trampas lo han enredado.

Sobre el autor
Gabriela Galindo Morales

Gabriela Galindo Morales

Gabriela Galindo Morales es doctora e investigadora en lingüística y divulgadora digital mexicana. Tiene un gran interés por los idiomas, las culturas y la historia.